Saltar al contenido
krill.es
Significan sellos pesca

Qué significan los sellos de pesca sostenible en un bote de krill

Qué significan los sellos de pesca sostenible en un bote de krill

Coges un bote de aceite de krill, le das la vuelta y en la etiqueta aparece un pez azul con una marca blanca, o unas siglas que no habías visto nunca. A veces son dos sellos, a veces tres, y cada uno dice que esa pesca es «responsable» o «sostenible». La pregunta razonable es qué certifica cada cosa y por qué debería importarte cuando lo que buscas es, al fin y al cabo, un suplemento de omega 3.

El krill antártico es un caso curioso dentro de las pesquerías. Hablamos de una especie que vive en enjambres gigantescos en aguas muy frías, y que es el alimento base de ballenas, focas, pingüinos y buena parte de los peces del Antártico. Si se pesca mal, no solo baja la población del propio krill: se queda sin comer medio ecosistema. Por eso la pesca está regulada y por eso han ido apareciendo sellos privados que intentan garantizar que lo que compras no viene de un barco que estaba faenando donde no debía.

Quién manda en la Antártida: la CCRVMA

Antes de hablar de sellos conviene entender el marco. La pesca de krill en el océano Antártico la gestiona la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), formada por 26 países y la Unión Europea. Fija cuántas toneladas se pueden sacar al año, en qué zonas, con qué artes y con qué observadores a bordo. Los barcos están obligados a llevar observadores científicos independientes que apuntan capturas, zonas y fauna acompañante. Esa es la base legal: sin cumplirla no se pesca, con sello o sin él.

Lo que hacen los sellos privados es añadir una capa encima: comprobar que el barco cumple la norma, que la trazabilidad del producto se mantiene desde la red hasta la cápsula y que, además, se cumplen criterios adicionales que la norma no exige. Si quieres entender mejor de qué animal estamos hablando y en qué condiciones se captura, en la página sobre qué es el krill y cómo se pesca está el contexto completo.

El sello azul de pesquería sostenible (MSC)

Es el que más vas a ver. El pez azul con el tick blanco es de una organización internacional que fija un estándar con el que certificadoras independientes auditan pesquerías con tres criterios: que la población de la especie se mantenga sana, que el impacto sobre el resto del ecosistema sea bajo y que haya un sistema de gestión que funcione y se pueda revisar.

Que una pesquería de krill lleve este sello significa que un auditor externo ha mirado los datos de captura, el estado del stock y las prácticas del barco, y ha concluido que la pesca no está mermando la población ni dejando sin comida a los depredadores. La certificación no es para siempre: se revisa cada cierto tiempo y se puede retirar. Además existe la llamada cadena de custodia: cada eslabón (barco, fábrica, encapsulador, marca) tiene que estar certificado para que el sello pueda aparecer en el bote final. Si un paso no lo está, el producto no puede llevarlo aunque el krill de origen venga de una pesquería certificada.

Friend of the Sea

Es otro sello privado, de origen italiano, con un planteamiento parecido: audita que la especie no esté sobreexplotada, que el método de pesca no dañe el fondo marino ni atrape fauna que no toca y que la empresa tenga políticas de reducción de residuos y emisiones. Los criterios no son idénticos a los del sello azul, y la forma de auditar tampoco, así que ver los dos en el mismo bote no es redundante del todo: cada uno mira cosas ligeramente distintas.

El método Eco-Harvesting

Aquí hay que tener cuidado porque no es exactamente un sello de sostenibilidad, aunque suele aparecer al lado de los otros y mucha gente lo entiende así. Es una técnica de pesca patentada por una empresa noruega. Consiste, resumiendo mucho, en una red con una manguera que mantiene al krill dentro del agua y lo bombea directamente al barco en continuo, sin subir la red cargada a bordo. Después, mira cómo se extrae el aceite de krill y se mete en cápsulas.

Lo que esto aporta en la práctica es doble. Por un lado, la captura accidental de peces o aves baja mucho, porque el sistema permite rechazar lo que no es krill antes de que entre en el barco. Por otro, el krill llega vivo a la cubierta y se procesa en minutos, lo cual tiene que ver con la calidad del aceite: el krill tiene unas enzimas muy activas que, en cuanto el animal muere, empiezan a degradar los fosfolípidos y los omega 3. Si el procesado se retrasa horas, el aceite resultante es peor. Por eso el método se vende tanto como argumento ambiental como de calidad del producto, y por eso aparece en los botes de ciertas marcas y no en los de otras.

Trazabilidad: de dónde viene exactamente este bote

Un sello sin trazabilidad no vale gran cosa. Lo que te interesa mirar en la etiqueta, además del logo, es si la marca dice de qué pesquería concreta procede el krill, qué empresa lo ha capturado y dónde se ha encapsulado. Las marcas serias lo cuentan: barco, zona de la Antártida, fecha de captura o al menos lote con fecha de procesado. Cuando el bote solo pone «krill antártico» y un sello, sin más, estás confiando en que la cadena de custodia funciona pero no puedes comprobarlo.

Esto conecta con algo que no es sostenibilidad pero sí calidad: cuanto más corta sea la cadena desde la captura hasta el envasado, menos riesgo hay de oxidación. Un aceite que ha pasado por tres fábricas y seis meses de bodega llega al bote con otros valores de frescura. Si te interesa el tema, en la nota sobre cómo conservar un suplemento de omega 3 está desarrollado por qué este aceite es tan sensible.

Qué no te dicen los sellos

Conviene saber también lo que un sello de pesca sostenible no cubre, para no asumir cosas que no están ahí.

  • No garantizan la cantidad de EPA y DHA que lleva la cápsula. Eso lo tienes que mirar aparte, y para leerlo bien está la página sobre cómo leer la etiqueta de un suplemento de omega 3.
  • No dicen en qué forma química están esos omega 3. En el krill buena parte va unida a fosfolípidos, y eso cambia cosas que se explican en el artículo sobre fosfolípidos frente a triglicéridos.
  • No miden el grado de oxidación del aceite que ha acabado en el bote. Hay análisis específicos para eso (índices de peróxidos y anisidina) y no todas las marcas los publican.
  • No certifican la ausencia de contaminantes. Metales pesados y similares se controlan con analíticas de lote, que son otro papel distinto.

Cómo leer los sellos sin volverte loco

Un bote con dos sellos reconocidos, método de captura declarado y lote con trazabilidad te está dando una información bastante completa: la pesquería está auditada, el barco minimiza capturas accidentales y puedes rastrear de dónde viene. Un bote con un logo verde genérico que pone «eco» sin más, sin referencia a ninguna organización auditora, no te está diciendo nada verificable; es diseño. Mira la sección de suplementos de krill.

La diferencia entre un sello real y un adorno es que el primero remite a una entidad con nombre, con una norma pública y con un número de certificado que, en teoría, podrías buscar. Si en la etiqueta no aparece ni la entidad ni el número, lo que tienes delante es marketing. Si dudas entre formatos, mira cápsulas de krill pequeñas, grandes o con recubrimiento.

Destacados

Productos destacados de la guía

Comparativa

Comparativa rápida de la guía

Selección editorial

Productos relacionados